Por qué no debo darle medicamentos de consumo humano a mi mascota

Cuando nuestra mascota se enferma, es comprensible que nos inquietemos al no entender qué es lo que le pasa. A veces, la falta de información combinada con el deseo de que nuestra mascota se sienta mejor, nos conduce a que no tomemos las mejores decisiones.

¿Qué puede ocurrir si mi mascota consume medicamentos para humanos?

En consulta es común encontrarnos con animalitos que han desarrollado una reacción adversa ante medicamentos de consumo humano. El que un propietario le dé pastillas o jarabes a su perrito o gatito es altamente riesgoso. Muchos medicamentos pueden ser nefrotóxicos, esto es, provocar lesiones en los riñones, o hepatóxicos, o sea, que dañan el hígado. En casos aún más graves pueden ocasionar úlceras gastrointestinales.

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Muchas veces pasa que notamos algo inusual en nuestra mascota y, con buenas intenciones, le suministramos un medicamento que a nosotros nos ha funcionado. No todos los medicamentos para humanos se pueden usar en mascotas, y de hacerlo estos deben de ser indicados única y exclusivamente por un veterinario. Un ejemplo común es el uso de ibuprofeno, que suele administrarse cada seis u ocho horas. Sin embargo lo que muchas veces se ignora es que el uso de este medicamento, y en dosis que usualmente no son las adecuadas, puede provocar desde vómito y diarrea con sangre, hasta inflamaciones gastrointestinales. Si el uso del medicamento es frecuente, incluso podría desarrollar insuficiencia renal.

Solo un veterinario puede recetar medicamentos

Otros medicamentos de uso común son el paracetamol, benzodiacepina y acetaminofén, que igualmente pueden producir condiciones graves de salud pues si la sensibilidad al alérgeno es muy extrema, nuestra mascota podría desarrollar una reacción anafiláctica, la cual se caracteriza por afectar la piel y los sistemas respiratorio, digestivo y cardiovascular, viéndose reflejadas estas anomalías en úlceras gástricas, edemas localizados o generalizados, dificultad respiratoria, convulsiones, intoxicación, incoordinación y muerte.

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Tal como hemos visto, la falta de información puede convertir un malestar simple en una grave situación de salud que requiera atención médica inmediata. Si notamos que nuestra mascota no se siente bien, la reacción más oportuna es consultar a un especialista, de otro modo nuestras buenas intenciones sumadas a la falta de información podrían agravar el problema, comprometiendo así la vida de nuestros animales de compañía.

Este artículo fue redactado por Priscila Gudiño, MVZ, egresada de la Universidad Central de Venezuela y médico responsable del área de medicina preventiva en VetMe Condesa.

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